Una reforma legal pone fin a los matrimonios por conveniencia
Recuerdo aquella película en la que Gerard Depardieu personifica a un francés torpe y bonachón que para conseguir la tarjeta de residente americano y poder trabajar en Estados Unidos, arregla un matrimonio de conveniencia con una mujer que debe casarse para poder seguir viviendo en el departamento que habita.
Lo que sigue es una simpática comedia de enredos que termina finalmente en una historia de amor, aunque el trasfondo son las estrategias que la pareja realiza para burlar y engañar al organismo de Migración.
Ahora, y tras un proceso que se prolongó durante más de dos años, el presidente de Costa Rica, Oscar Arias, firmó el miércoles una reforma legal que rige sobre los matrimonios simulados y que puede alcanzar penas de cárcel de tres a seis años, a quienes estuvieran involucrados en la maniobra, fueran estos contrayentes, testigos o abogados.
El artículo 30 del antiguo Código de Familia, permitía la figura del matrimonio por poder, entre un costarricense y una persona extranjera radicada fuera del país, pero la modificación de la ley ha echado para atrás estos beneficios y aunque ‘la ley no tiene efecto retroactivo’ se podría ‘encontrar una forma de sacar del país’ a aquellas personas que hubiesen contraído matrimonio falso, aseguró la ministra de Seguridad, Janina Del Vecchio.
Sucede que existen expedientes de unos 10.000 extranjeros casados con costarricenses y procederán a investigarse aquellos que se consideren sospechosos, pues se pretende terminar con la figura del matrimonio como mercancía, “un negocio que ha dejado ganancias millonarias a abogados inescrupulosos’ según expresiones de la funcionaria.
Con esta nueva legislación, para obtener el estatus de residente y además poder renovarlo, la persona extranjera deberá demostrar que conoce y convive con su cónyuge costarricense.
Entonces, recién ahí, la película tendrá un final feliz.
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