Como ya hemos visto, Costa Rica nutre su cocina con una variedad de productos y frutas exóticas que hacen posible un menú tan exquisito como variado.
Similar al ‘mamey’, el zapote es una fruta de aspecto ovalado, con piel fina pero resistente, que tiene una pulpa dulce de color rojizo a la que se le atribuyen cualidades antibióticas y propiedades curativas que operan sobre el sistema inmunológico. También se aprovechan sus semillas que contienen sustancias que cooperan en el tratamiento de algunas enfermedades como la leucemia, además favorece la circulación de la sangre evitando la formación de coágulos en las arterias, induce en los pacientes la hipertensión sostenida y es útil para el tratamiento del insomnio. Como fuente de vitamina C y A es altamente recomendable.
Cuando la fruta está madura, la cáscara se pone suave al tacto y resulta sumamente aromática cuando, al partirla por la mitad, queda expuesto el hueso o semilla y puede comérsela hincando el diente o con una cuchara; se conserva bien por dos o tres semanas y tiene varios usos en la cocina costarricense.
En época de verano, cuando inicia la temporada de frutas, el zapote encabeza las preferencias de la gente porque reporta frescura y buen sabor al paladar. Una receta sencilla y sabrosa de prepararlo resulta de poner a licuar la pulpa de 2 zapotes con 1 taza de jugo de naranja. Después de colar la preparación se agrega el jugo de 2 limones ácidos, se aromatiza con 1 onza de ron oscuro y azúcar. Se mezcla bien, se deja enfriar bien y se sirve después con helado de vainilla.
Con jalea, leche condensada, batidos u otros postres, no puedes dejar de probar el zapote cuando visites Costa Rica.

